¿Qué es la sonoterapia?

 

Antes del nacimiento, estamos inmersos en el sonido.

A las 3 semanas, un embrión humano comienza a desarrollar la estructura que finalmente evolucionará para convertirse en oídos.

En el útero nos acostumbramos tanto al sonido de los latidos del corazón de la madre, que a los recién nacidos que se les ponen grabaciones con un ritmo cardíaco de 72 pulsaciones se calman y tranquilizan, mientras que si se les hace escuchar el ritmo cardíaco de 120 pulsaciones por minuto, se inquietan y muestran un malestar visible.

Un bebé reconoce y responde a la voz materna a las 72 horas de haber nacido.

Pitágoras, filósofo y matemático griego, que vivió entre el 580 y el 500 antes de Cristo, fue el primero que analizó la utilización del sonido como técnica de sanación física y emocional.

Pitágoras también habló de cómo funcionaba el sonido en relación con el universo:

«Cada cuerpo celestial, de hecho cada átomo, produce un sonido particular debido a su movimiento,  su ritmo o vibración.”

Todos estos sonidos y vibraciones componen una armonía universal, en la que cada elemento sin perder su propia función y carácter, contribuye a la totalidad.

El concepto Sufi, transmite que la enfermedad es una falta de armonía, ya sea física o mental y que una actúa sobre la otra.

El universo está en un estado de movimiento vibratorio continuó.

Las plantas, los animales y los seres humanos, experimentan ciclos de actividades, reposo y todas sus funciones fisiológicas oscilan en ritmos de diversas periodicidades.

Los científicos también han determinado que existe una tendencia en el universo a la armonía, un fenómeno conocido como sincronización natural.

El motivo de la sincronización, es que cuando las fuertes vibraciones rítmicas de un objeto se proyectan sobre un segundo objeto, con una frecuencia similar, este comienza a vibrar en sincronía con el primero.

“Nosotros mismos somos ritmo. El ritmo de nuestro corazón, el pulso que laten nuestras muñecas y cabeza, nuestra circulación, el funcionamiento de todo el mecanismo de nuestro cuerpo es rítmico”. Dice el Sufí fundador del movimiento «Sufismo Universal”; Hazrat Inayat Khan.

¿Por qué nos desequilibramos? 

A medida que envejecemos, estos ritmos se van desincronizando, determinados por factores biológicos internos.

También existen factores externos; como ser el ambiente donde habitamos, el trabajo que realizamos, entre otras numerosas variables que hacen de agentes estresores cotidianos, que contribuyen al desequilibrio armónico.

¿Por qué el sonido ayuda a restablecer el equilibrio armónico?

El sonido es una forma de energía.

Los sonidos penetran en nuestro sistemas resonando con nuestra esencia, de modo que, el caos interior, el conflicto y la disonancia parecen transformarse en armonía casi de inmediato.

El sonido, influye en el proceso de sanación de diversas maneras: altera las funciones celulares, mediante efectos energéticos hace que los sistemas biológicos, funcionen con más homeostasis, calma la mente, y con ello el cuerpo y tiene efectos emocionales, que influyen en los neurotransmisores y los neuropéptidos, que a su vez ayudarán a regular el sistema inmunitario: el sanador que llevamos dentro.

El maestro Sufi Hazrat Inayat Khan, escribió: «el efecto físico del sonido, tiene también una gran influencia en el cuerpo humano. Todo el mecanismo, los músculos, la circulación de la sangre, los nervios son movidos por la fuerza de la vibración, como hay concordancia con cada sonido, el cuerpo humano es un resonador viviente del sonido.”

ORIGEN DE LOS CUENCOS CANTORES

En la cultura tibetana existe un profundo respeto por el sonido como fuente de esclarecimiento y fuerza espiritual. De hecho los tibetanos consideran el uso de la voz como un elemento esencial de la naturaleza humana, el vínculo entre la mente y el cuerpo, entre el mundo material y el espiritual.

Durante miles de años los budistas tibetanos han incorporado la utilización de Campanas de metal o ting-sha’s  en sus prácticas de meditación.

 Pero la función de los cuencos de metal no está tan clara. Es incierta.

Hace 30 años cuando los turistas se preguntaron para qué servían, ellos contestaban que para quemar incienso en los templos o para hacer ofrendas sencillas de agua o grano en los altares. También que eran platos del menaje normal que se utilizaban para servir y comer.

Según otras teorías los cuencos están asociados a rituales chamánicos que no eran parte aceptada de la práctica budista tibetana.

Es muy probable, que los hombres santos tibetanos, se hubieran cuidado mucho de guardar la información sobre la utilización de los cuencos, porque sus tonos y sus armónicos, encerraban en su interior una riqueza de conocimiento acerca del Cosmos y sus verdades.

¿Cómo y por qué contribuye el sonido al bienestar emocional y la relajación?

Los estudios y observaciones clínicas, sugieren que las intervenciones con sonido, promueven la «respuesta de relajación»,  término acuñado por el cardiólogo Benson. 

Define nuestra capacidad innata de contrarrestar la respuesta de nuestro cuerpo, al estrés, mediante la reacción de lucha o huida.

Cuando sufrimos estrés crónico grave, nuestro sistema nervioso simpático se sobreestimula, generando que las glándulas suprarrenales, produzcan hormonas del estrés, incluida la adrenalina y los corticosteroides, los que tienen una multitud de efectos en el cuerpo.

Nuestros músculos se contraen, como si estuvieran a punto de entrar en acción.

Sube la tensión sanguínea y se acelera el ritmo respiratorio y sanguíneo.

Benson, director del departamento de medicina conductista de la facultad de medicina de la Universidad de Harvard, llevó a cabo 61 investigaciones pioneras, en las que midió las respuestas fisiológicas al practicar meditación.

Los descubrimientos fueron asombrosos:

Varios sistemas fisiológicos, respondieron el simple acto de sentarse en quietud y centrar la mente. El metabolismo bajó, el ritmo cardíaco se hizo más lento, así como el ritmo respiratorio y aparecieron ondas cerebrales especiales.

El sonido es un vehículo único y poderoso de la sanación emocional, que funciona de diversas maneras:  sincronización con los estados emocionales,  modulación energética y resonancia emocional.

Mientras tocamos los cuencos, el modelo de nuestras ondas cerebrales se modifica.

 Pasamos del Estado Beta, activo, a través de Alfa,  un estado más neutral e interior que se consigue simplemente cerrando los ojos,  para llegar a Theta, una gama de frecuencias en el límite entre sueño y vigilia asociada con niveles profundos de relajación.

El estado Theta, parece construir un puente entre los procesos conscientes e inconscientes y permite que lleguen a la conciencia cosas habituales «no oídas», según el doctor Elmer Green.

(*) Fragmentos extraídos del Libro “Sounds of Healings” del Doctor Mitchell L. Gaynor, escrito en el año 1999.

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